jueves, 28 de marzo de 2013

Elevando la altura del viaje

Martes 26
21hs: Suena el despertador. Después de una buena siesta, despierto al resto de los chicos y nos organizamos para empezar a cocinar.
23hs: Una vez que desaparecieron los fideos del plato, empezamos a preparar las mochilas mientras contemplábamos la luna llena que nos acompañaría en el ascenso.
23.40: Partimos hacia la base del volcán en la camioneta Mercedez Benz de Miguel, un español que vive en EEUU y esta viajando por todo latinoamerica en el "Livingstone" (así bautizo a su auto).

Miercoles 27
00.25: Comenzamos con el ascenso a pie a los 1500msnm, nos esperan algo mas de 14 km de recorrido para llegar a los 3475msnm de la cumbre.


La luna que nos acompaño en el ascenso
Durante el ascenso ya pierdo la noción del horario así que suspendo el formato momentáneamente.
El trayecto arranco realmente bien, con un gran espíritu y mucha motivación. ¿Los miembros del equipo de ascenso? Edith y Karin (dos hermanas austriacas), Donna (canadiense de raíces orientales y gran viajera), Matías (austriaco y trotamundos también), Miguel (ya mencionado) y yo, obviamente. Los primeros kilometros fueron muy rápidos, llevábamos un gran ritmo y fuimos adelantándonos a otros grupos, pero luego de 5km Miguel y yo decidimos bajar la marcha y nos separamos del resto. Mi falta de estado se empezaba a hacer notar y un fuerte dolor en el pie le daba trabajo extra a mi cabeza, que en ese momento era la única que me empujaba. Caminamos un par de km con Miguel, compartimos agua y sanguches, pero sentí que necesitaba seguir solo si quería llegar a la cumbre.

No estaba disfrutando en absoluto del ascenso por el dolor en el pie y el cansancio, y sentir que otra persona me estaba esperando no me ayudaba. Además frenábamos continuamente y eso estiraba el sufrimiento. Quede solo entonces, y último entre los que estábamos intentando subir esa noche. Saque el mp3 de la mochila y me puse la meta de no parar por 3km. La música me levanto claramente, despejó mi cabeza y alivianó los dolores. En ese tramo deje atrás a Miguel y a otro grupo de chicas con las que termine manteniendo un ritmo similar casi hasta la cumbre.

5.30am: CUMBRE AL FIN!!! No saben la alegría extra que tuve cuando veo que los chicos, que habían llegado media hora antes, habían preparado un lindo fuego para esperar el amanecer. No había tenido frió hasta entonces, pero en la cumbre el viento pegaba lindo y al no estar ya en movimiento, era jodido alejarse mas de un metro del fuego.

5.50am: Llega Miguel y con él no solo se completa el equipo sino que llega el sol. Ver el amanecer a esas alturas y contemplar tanto el Atlántico como el Pacífico realmente recarga energías y hace olvidar los dolores. Comenzamos con las fotos y los videos. Abro la botella de ron, le ofrendo las primeras gotas a la Pacha (como Beto nos enseño en el Lanin), brindamos todos y despliego la bandera argentina.

Con Matías dandole al ron y desplegando la bandera del viaje
7.15am: Comienza el descenso. La cumbre termina en casa dicen así que no hay que relajarse advierto. Arrancó la bajada con todo, derrapando y saltando de piedra en piedra junto a Donna y Matías. Estaba feliz de estar disfrutando del camino por fin, pero no duro mucho. Las zapatillas que había llevado no estuvieron a la altura y mis pies empezaron a sentir cada piedra que pisaba por lo que afloje el paso y nuevamente me quedé con el grupo de atrás, esta vez formado por las Edith, Karin y yo.

No quiero recordar demasiado la bajada. Definitivamente la sufrí y mucho. Fue eterna. La cabeza llegó a su limite en cuanto a la mentalidad positiva y empezó a transformar todo en desazón. Los carteles que anunciaban los kilómetros que faltaban parecían reírse de mi. No fueron pocas las veces que quise abandonar, echarme a dormir un rato y arrancar de nuevo con los músculos descansados. Los gemelos pedían un respiro, la planta del pie acumulaba ampollas y para colmo se había sumado del dolor de espalda.
Pero gracias a las hermanas austriacas que me levantaban cada vez que me sentaba sobre una piedra, logre llegar. Odie, realmente odie los últimos 3 km. Parecieron 10.

11.30: Ya llegué al auto. La cumbre esta completa. La cabeza volvió a ganarle a mi físico. Y la compañía a la soledad. Por mas que necesité de momentos de soledad para grandes tramos, tanto del ascenso como del descenso, sin el grupo que se formo hubiera abandonado a la mitad sin dudarlo.

Deje todo, realmente todo. Tanto físicamente como mentalmente. Aún estoy recuperando mis músculos completamente atrofiados, pero valió la pena. Me debía una experiencia de este tipo, y sobre todo volver a la montaña. Aquel camino que arranque gracias a mis hermanos Ale y Machu, hoy le dio una nueva dimensión al viaje y se siente bien. Muy bien.

Brindemos por eso!



martes, 26 de marzo de 2013

Los alpes panameños

Todo arranco en la neoyorquina capital panameña, siguió en las polinesianas islas de Bocas del Toro, para llegar a este alpino Boquete del cual nos enamoramos día a día. Sí, Panamá es  tierra de lugares metaforicos, muestrario del mundo.

En este pequeño pero atractivo y montañoso pueblo estoy sintiendome cada vez mejor. Aún siendo un lugar turístico, mantiene un clima tranquilo y distendido donde uno ya no se siente abrumado por la oferta de tours a las islas, vendedores ambulantes o guías callejeros.

La pegue con el hostal. Llegué a Boquete con la referencia de dos hostels buenos y baratos, pero luego de enterarme que no había lugar en uno de ellos y que en el otro los dueños tenían una mala onda alarmante, termine volviendo sobre mis pasos y me alojé en el hostal palacios, justo frente a la plaza central donde había llegado. Nunca conocí una persona tan enérgica como la de Pancho Palacios, el dueño del hostal. Apenas se asoma una persona a la puerta de la casa, Pancho la recibe con una catarata de palabras de bienvenida y le empieza a presentar la casa, sus cuartos, los colchones "ortopédicos", la cocina, los baños con agua caliente ("el agua caliente es la de la izq" es lo que repite cada vez que ve a alguien entrar a un baño con la toalla). Luego de esa presentación (nunca modifica nada) te sienta en la recepción, registra tu nombre, te cobra y agarra un mapa en el que empieza con el mejor de sus discursos de cassete. Janet, la mujer, lo acompaña en el trabajo y también sus hijos lo ayudan, pero uno termina registrando únicamente a este personaje que nunca para. Lo juro, nunca para. Reconozco que por momentos me cansa su energía, en especial a la mañana, pero le tengo que agradecer por haber interpretado rápidamente mi falta de presupuesto y el haberme dado múltiples indicaciones para hacer increíbles recorridas por la montaña sin acudir a guías ni a tours armados.

Pero la felicidad que logré en este lugar no me la dio la pegada con el hostal, sino mis recorridas a pie con la única compañía de mi mp3. En esos momentos encontré la libertad buscada, la profundidad tan necesitada y la inspiración que deseaba. De esos momentos surgió el baile en solitario, el grito desaforado y la conexión con mi esencia y con lo que quiero ser y hacer.

Y por supuesto conocí buena gente. Un lugar lindo deja de serlo si la gente que uno allí encuentra no lo es. Primero fueron Veton y Elisa, una pareja londinense con la que nos habíamos cruzado en Bocas y con la que me reencontré la primer noche en este lugar. Con ellos hemos tomado una buenas cervezas, compartido ricas y baratas comidas, nos desencontramos para ir al sendero de los quetzales, y quedamos en reencontrarnos en Buenos Aires. Ahora comparto mis tiempos libres (aquellos en los que me canso de la soledad jaja) con dos hermanas austriacas, y tres locos viajeros del mundo (una canadiense, un austriaco y un español). Con ellos partiremos en unas horas rumbo al Volcán Baru, la gran montaña que me obsesiona cada mañana cuando desayuno.

Siguiendo la costumbre familiar de alta montaña, llevo la mochila provista con todo lo necesario: el amuleto (inauguro uno nuevo) y la bebida. Espero estar brindando con mi petaca de ron Abuelo en la cumbre. Los invito a brindar conmigo al amanecer.

Salud!

Día de extasís en el sendero de los Pianistas

domingo, 24 de marzo de 2013

Moviendo los pieces

Día de locura montañesca. En el primer día completo en Boquete metimos un buen trecking entre los bosques, ríos y montañas de este paraíso llevando el espíritu a puntos muy elevados. Fui solo, acompañado de mi mp3 y con la mochila cargada de agua, comida y pasas de uva. Ocasionalmente me cruce con un par de personas pero no quise mantener diálogos largos. Esta día había sido dispuesto para ser vivido en soledad y después de ver este video me van a agradecer el no haber confraternizado con nadie.


Tranquilos que no me he vuelto un ermitaño aún. 

Aclaración: El video debe ser visto con sonido salvo que pretendan usarlo como prueba para internarme.



viernes, 22 de marzo de 2013

Amigos del camino (1º parte... supongo)

Argentinos por doquier. De cada punta del país se hacen presente en mi viaje. Con contadas excepciones, argentas son mis amistades hasta el momento, y de lo argentino tuve la suerte de encontrarme con lo mejor de su espectro y de lo más variado.
Mochileros experimentados, surfers extremos, talentosos fotógrafos  parejas que recorren el continente de una manera peculiar, periodistas que hacen radios itinerantes, personas con mucho compromiso social y otras con mucho, pero mucho amor por lo que hacen y ya han plantado su granito de arena por un mundo mejor.

Ya desde el vamos, al poner un pie en Panamá, conozco a Mario. Un mendocino que venía bajando desde Cuba junto a Javi (Cordobés) y con quienes tuve la suerte de compartir dormitorio. Ellos fueron los principales influidores de mi cambio de rumbo: Mario con su enamoramiento por Mexico y Javi (gran fotógrafo por cierto, sigan su blog http://mandarinasalsol.wordpress.com ) por su gran experiencia cubana de dos meses. En ese hostal panameño (Panamericano) conocí también a José (Pico Truncado), Pedrinho (Mardel) y Martu y Sumah (Saavedra). Anoten otro blog a seguir: http://retazosgratuitos.blogspot.com
Por último, de la ciudad de Panamá me llevé unos buenos junto a Omar Banfield, un guía turístico callejero, que me contó buena parte de la historia de la ciudad en el par de horas que hice durar el agua del termo de medio litro.


Cuando la ciudad cansó y la migración se hizo necesaria, me vine a Bocas del toro junto a Marti y Sumah, y una vez acá nos reencontramos con José. Al día siguiente el trío siguió camino y tuve la suerte no solo de encontrar un hostal increíble con deck sobre el mar sino que me encontré ahí a dos jujeñas que habían estado en el Panamericano, junto a Sabri (Banfield) que viajaba sola hasta que se conocieron en Panamá. Junto a ellas tres, más Apo (Mardel) y Ana (A.Korn) pasé la mayor parte de mi semana en Bocas. María y Abigail (las hermanas jujeñas) y Sabri parten mañana para el norte, pero seguramente nos crucemos a lo largo del viaje, al igual que con Marti, Sumah y José. Por el momento sigo abusando de mi independencia y apuesto a mi manejo de los tiempos del viaje.

Tuve otros dos gratos encuentros acá. Breves pero valiosos. Caminando por la calle central una tarde veo una limusina con la inscripción "Patagonia- Alaska" y una buena cantidad de fotos, postales y algunos libros sobre el capó. Flor y Lucas son dos argentinos (Com. Rivadavia) que partieron de Usuahia hace 13 meses en una limo que era su fuente de trabajo con el sueño de dar la vuelta al mundo, pero con el primer objetivo más "acotado" de cruzar el continente. Mal no le esta yendo, sino pueden corroborarlo en 'America sin Limites' en FB.
Por mi acotado presupuesto no me anime a comprarles nada, por lo que colabore humildemente con unos cuantos mates, que agradecieron enormemente. Mientras me contaban un poco la historia del viaje, me fui transformando en interprete para los gringos que se acercaban a curiosear las fotos (muy buenas, por cierto).

Uno de ellos se le animo al mate. De hecho se había enamorado de dicha bebida en un viaje por nuestro país. Zachary Black, así su nombre, sentencio el sentimiento con la siguiente frase:
"Este mate fue lo mejor que me pasó en el día"

Encantado.

 El team de Bocas del toro antes de desarmarse




martes, 19 de marzo de 2013

Punto de inflexión

¿Cómo disfrutar del camino cuando la meta es tan clara? ¿Cómo no pensar a cada momento en lo que falta y no en el momento mismo o lo ya recorrido?

¿Cómo puede uno corregir el rumbo para retomar el sendero del sueño? No estoy queriendo decir que es malo salirse del plan, pero cuando hay un sueño o una meta clara, ¿hasta cuando puede uno desviarse?
Las tentaciones en el camino surgen continuamente. Tentaciones simplistas, distracciones atractivas y lujosas que podrían hacer más bella la superficie del viaje. Porque claro, si la meta o el sueño son realmente valiosos, implicarán algunas renuncias, dificultades extra y obstáculos a superar.

El viaje no debe ser feo o aburrido en absoluto. Menos aún debe ser forzadamente sufrido. El viaje sera placentero por el simple y grandioso hecho de que nos estamos acercando a la meta y por la transformación interna que realizaremos a cada paso dado.
Pero existe un punto particular, un punto de inflexión en todo viaje. Es aquel en que nos liberamos de ciertas cadenas que nos mantenían atados y nos atrevemos a poner el pie en la ruta, abriendonos a la sorpresa y finalmente poniendo en acciones los pensamientos y palabras.

Es cuando empezamos a recorrer kilometros y acortar la distancia a la meta.
Es cuando dejamos de mirar tan seguido el final del camino para mirar a nuestros costados, confiados en el camino que estamos transitando.

Es cuando sentimos el viento en la cara!


Hombre contempla a su alrededor al avanzar




sábado, 16 de marzo de 2013

Otros rumbos

Termino mi almuerzo en solitario en un deck sobre el Caribe. Me hallo en la isla de Colon de Bocas del Toro donde llegué esta madrugada junto a dos chicas de Saavedra y donde ya se encontraba José (santacruceño), con quien había visitado el canal días atras. Los tres partieron temprano a un tour por las islas pero decidí quedarme porque los tours no son algo que disfrute. Quería además, aprovechar la mañana para hacer contactos por Couchsurfing y Hospitality Club en las futuras ciudades que pienso visitar.

¿Les conté que mi viaje sigue por centroamerica hacia Mexico, no? ¿Que no sabían? No puedo creer que no hayan recibido mi guía detallada de viaje que les mande un año atrás jaja.

Buen, pues es así. Hubo cambios de planes y acá estamos, escuchando Linger de The Cramberries en un bar caribeño con una cerveza en mano, aceitando mis próximos movimientos y recordando mis navegadas en el Repunte cada vez que veo un velero pasar.

Probablemente me quede una o dos noches acá disfrutando de mi primer lugar paradisíaco del viaje.
Después? Nos ocuparemos luego.


Birra y cuaderno: Combinación perfecta en cualquier lugar del mundo

Buscando el viaje

Pase poco mas de 3 días en la ciudad de Panamá. Fueron algo estáticos, cierto, pero creo haberle encontrado la vuelta en mi última tarde. La tarde en que llegue, la destine a encontrar el hostal que me recomendaron en el aeropuerto y luego a charlar un rato mis compañeros de cuarto hasta que caí dormido.

Segundo día, cita obligada con el canal de Pánama y sus esclusas de miraflores (sino el viejo se enoja jaja). Dejando de lado el museo, donde se puede apreciar la historia de la obra y uno encuentra una explicación para tontos como yo sobre la ingeniera del canal, lo más emocionante fue la evacuación del edificio por principio de incendio, justo después de que desenchufé el calentador de agua para el mate (gracias Pablito, vino de 10!).

Sobre los últimos dos días alguien podrá decir que no los aproveche mucho porque no visité ningún lugar en particular. Me limité a caminar por el casco antiguo, sentarme a leer con vista al Pacífico, aprovechar la famosa terraza del hostal  para conectarme a la PC sin sentir que desperdicio el día, y hasta entablar un par de charlas con personajes particulares como para ir entrando en el ritmo de viaje que busco. Aún me falta. Todavía sigo viviendo en hostels y pagando por el transporte interurbano.

Por eso parto de la ciudad. Me voy a Bocas del toro en busca de mayor tranquilidad y para hacer de esa mi base de proyeccion hacia el viaje que quiero.
Igual voy a volver seguramente en el transcurso del viaje a la capital panameña por la revancha y para seguir enamorándome de su casco antiguo y su diversidad cultural.

Primer y única muestra hasta el momento de que realmente estoy en Panamá

jueves, 14 de marzo de 2013

La primer birra

Hay una cancha de cemento frente al hostal  Los pibes del chorrillo y el casco histórico se juntan cada tarde a jugar ahí; es su potrero. Hay varios que la mueven eh! Los miro desde el balcón de mi dormitorio y me dan ganas de juntar a un par del hostal y sumarnos mañana, veremos si hay cuorum.

Los gritos de los chicos sin embargo, pasan a un segundo plano cuando arranca la celebración evangélica y el pastor te enloquece con sus exclamaciones, gritos y profecías  Por un momento llego a creer que Dios me esta queriendo decir algo, pero no logro definir si quiere que vuelva al catolicismo o simplemente que mande a matar al tipo. Después me doy cuenta de que el tipo se debe haber enterado hace minutos que el nuevo papa es Argentino y se da cuenta que el fin del mundo esta cerca, por eso sus agitaciones son mayores a los de ayer. Mis perdones a los evangélicos, pero este tipo es insoportable!

La terraza comunitaria del 4to piso del hostal es sencillamente lo mejor de estas 48hs de viaje que acabo de cumplir. Sumergida en el colorido y ruidoso casco antiguo (en eterna construcción) ofrece una vista impagable de la parte moderna de la ciudad, situada del otro lado de la bahía. Esa postal de rascacielos por todos lados, super iluminada de noche y bañada por el mar, es lo mas cercano que he visto en vivo, a lo que conozco de Nueva York por fotos y películas. Lo único negativo de la gloriosa terraza en la que me encuentro, es que uno queda mas expuesto al agradable pastor.

Todo es solucionable en la vida igual, así que cuando fui a dejar el mate  y buscar una birra (la primera del viaje, las siguientes 3 fueron gratis en una muestra de fotografías que encontramos a dos cuadras), me traje el mp3 y que se cague el predicador!

El viernes es día de cambios pero tendrán que ser pacientes y esperar hasta el próximo reporte.

Brindo por ustedes, Salud!

Vista panorámica desde la terraza del hostal

lunes, 11 de marzo de 2013

Mochila cerrada

El día del viaje empezó activo pero tranquilo, tal como estaba pautado. Salí de casa temprano a hacer la recorrida de ultimo momento para conseguir esas cosas que uno había olvidado, y volví bastante más rápido de lo que había pensado.

La recorrida igualmente no paso desapercibida. Depositando unos dolares en el banco, la cajera curiosa me ametrallo a preguntas sobre el viaje. El que di por supuesto de que era el jefe, vino en primer instancia a pedirle a la mina que se apure, pero termino sumandose a la charla y hasta tirando un par de postas: "Al eje cafetero, flaco. Ahí no podes no ir. Y mira que yo no tomo café jamas, soy del mate, pero los paisajes son inigualables". Imperdible el chabon. A todo esto ya iban mas de 5 minutos y la mina seguía contando los billetes, que no eran tantos pero repetía y repetía la cuenta. Cuando finalmente salí, preferí no mirar a la gente de la cola por temor a que me echen mal de ojo.

En el bondi de vuelta a casa me toco escuchar durante diez cuadras a una vieja que puteaba al chofer por que le había cobrado 1,70 en lugar de 1,5. El tipo le explicaba con bastante pedagogía el porque del valor del boleto. La vieja seguía y dale que dale, y el tipo empezó a dejar de lado su perfil docente y se calentó un toque. En ese momento me acorde de que una amiga me contó unos días antes, que por estar hablandole al chofer del bondi, el tipo se distrajo y choco. Con temor de que me pase algo parecido a horas de subirme al avión, me levante, le conté esa historia a la vieja en mis palabras (un tanto agresivas), le dije que no joda más y se callo.

Ya en casa, con las compras de último momento concretadas, con nuevos consejos para el viaje y una colisión evitada, me dispuse a hacer la mochila.
Un par de consejos de mi hermano, otros de un blog y mi firme decisión de viajar liviano, se conjugaron en un resultado grandioso: la mitad de las cosas que había dejado preparadas anoche sobre mi cama para cargar en la mochila, continúan donde las deje.
Con todo cerrado, me cargue la mochila, ajuste las cintas y baje y subí las escaleras un par de veces. Ya estamos! Listo para viajar...

Ah no! puse las alpargatas adentro de la mochila, y bien al fondo!
A sacar todo de vuelta y empezar con esta noble práctica desde casa nomas.

Ahora si, listo para Ezeiza, y mas aún para comer las últimas milanesas de la vieja por un tiempo... Que hambre!

domingo, 10 de marzo de 2013

Soltando Amarras

Renuncias por todos lados. Hace un año dejaba atrás la pasión por un equipo y también la religión. Ahora es el turno de tres lugares que llegaron a ser como una casa para mí.

¿Donde termina esto?

Cae el laburo por un lado. El trabajo en el que más tiempo estuve y probablemente en el que más aprendí. Un lugar en el que generalmente me sentí muy cómodo y pude disfrutar de buena compañía. Sin embargo fue un lugar en el que usualmente me sentí ajeno y de paso. Yo no pertenecía ahí, estaba de prestado y me las arregle para que sea una etapa de mi vida aceptable llegando a ser algo bueno por momentos. Como no podía ser completamente yo ni se correspondía con mi esencia, lo dejé.

Lo dejé en pos de un viaje, de un sueño.

Cae también el Manos. Cinco años en que sentí este lugar como aquél donde mejor me sentía, donde más me potenciaba. En los manos siempre me descubrí en mi mejor versión de mi mismo. Este lugar despertaba varias pasiones que yo llevaba adentro y me sentía más lleno que nunca. Gozaba de la energía de la que siempre quise gozar. Pero, siempre hay un pero: no me alcanzaba con cinco días. Me parecía mediocre conformarme con solo unos días al año de mi mejor versión. Yo necesitaba otra cosa, comencé a percatarme de eso, tuve algunos cruces por ese motivo y vi como el MO se había ido transformando al mismo tiempo que yo lo hacía. Los caminos se abrieron y lo deje.

Lo deje en pos de otro proyecto de vida.

Hoy una nueva renuncia. Hoy cayó el Náutico. El club que fue mi segunda casa durante mis 25 años de vida, pero especialmente en los últimos diez. En algunas épocas llegué a pasar más tiempo en él que en casa. Viví en el club. Estudié, escribí, jugué, reflexioné, competí, contemplé, entrené, me divertí, navegué, me encontré con otros y conmigo. Hoy lo dejo atrás. Hoy elijo otra cosa y necesito probarme. Probar si puedo encontrar todo eso que me daba el náutico, en otro lugar. Buscar esa felicidad (porque así me sentía yo) en un ambiente más simple, austero y menos exclusivo. Quizá vuelva. Probablemente vuelva, pero no sin antes encontrar aquel otro lugar de pertenencia. Hoy devolví mi carnet, hoy deje atrás muchas vivencias, hoy deje el CNSI.

Lo deje en pos de un ideal de vida.

Renuncias que sueltan, que liberan.
Renuncias que cierran puertas y abren otras.
Renuncias que nos permiten elegir que queremos hacer en este nuevo día.
Se abren más puertas de las que se cierran. Puertas mucho más grandes.
¿Donde termina esto?
Solo sé como empieza y que con la ayuda de los vientos puedo llegar a buen puerto.

Me espera un viaje y hacia allá vamos!