sábado, 27 de abril de 2013

Una entrevista soñada

Anoche tuve un sueño rarísimo. Pero muy raro, eh! Además no suelo recordar los sueños con tantos detalles como esta vez. Lo reconozco, tengo miedo. Buen, basta de dar vueltas.

Encontrábame yo en un aeropuerto sin saber a quien esperaba. ¿O acaso era yo quien debía partir a algún lugar? Lo realmente confuso de la situación es que en una de mis manos tenía un grabador (esos típicos de periodista), y en la otra una pequeña libreta con algunas preguntas escritas que no me detuve a leer. Supuse entonces que debía entrevistar a alguien.

¿Pero a quien? ¿Y donde lo encuentro?

Fue en ese mismo instante en que me planteaba la segunda pregunta que lo vi. Me vi, en realidad. Sí, ahí estaba yo bajo el cartel de 'arribos-arrivals'.

Más allá de lo impresionante que puede ser encontrarse con uno mismo, yo quede shokeado por encontrarme en ese lugar en particular. Consulte la fecha: 25 de abril. Tenía que haber un error, yo (esa persona que estaba frente a mi) debería estar por Bogota o alrededores mochileando en esas fechas.

Superado el shock inicial comprendí que mi función era entrevistarme. Pero más allá de mi responsabilidad por llevar a cabo mi función, no podría haber evitado el impulso de preguntarme que hacía en ese lugar.


Así comenzó el intercambio:

Yo periodista: [Super profesionalmente] Chabon, que carajo estás haciendo acá?

Yo mochilero: [Sorprendido de encontrarme con un grabador enfrente, sostenido por una persona muy similar a mi] Eh?

P: No termino abril, por que volviste?

M: Ah, la consigna del viaje siempre fue la de libertad de movimientos, la de elegir destino por destino, paso a paso. Y llegado el momento, en Colombia, decidí que mi próximo destino tenía que sera Buenos Aires.
En un viaje guiado por la espontaneidad y los impulsos, que mejor cierre que un golpe de timón brusco como este?

P: ¿O sea que el viaje de seis meses termina a los 45 días?

M: La idea era viajar hasta sacarme las ganas. No había limite de tiempo. Igualmente no termina el viaje, porque la vida misma lo es. Recargo pilas y me preparo para nuevos viajes con otros rumbos.

P: ¿Estas de paso por BsAs entonces? ¿Se viene un viaje similar?

M: No exactamente. No se si estoy de paso por BsAs, por el momento estoy de viaje por BsAs pero es probable que me asiente acá, porque es el lugar donde tengo todo lo que necesito.
Por otro lado, descubrí que el viaje largo no me desvive, no es mi estilo quizá. Supongo que volveré al tipo de experiencia de las que guardo los mejores recuerdos: viajes cortos, de unos días nomas, organizados sobre la hora y sin mucho movimiento.

P: Entiendo. ¿Cuando volverías a arrancar con eso?

M: Aún no lo pense. Paso a paso, como hice en el viaje. Quién me apura?  Tengo otras cosas en mente.

P: Cuando te fuiste dijiste que tomabas el viaje como una especie de "retiro", un encuentro con vos mismo. ¿Qué resultados trajiste?

M: Tenía dos objetivos por así decirlo. Escribir mucho era uno. Darle vuelo y continuidad a algo que siempre disfrute hacer pero sin darle mucha bola. Siento que esta cumplido porque logré encontrar muchos momentos para escribir, aunque obviamente queda mucho camino por recorrer. Lo otro que buscaba definir era mi futuro: pequeño objetivo, es cierto. Ver que era lo que yo sabía hacer, lo que me gustaba, lo que me apasiona y lo que busco dejar o aportar en la vida.Y en ese sentido también siento que el objetivo se logro porque estoy mucho mas orientado en la búsqueda. Estas dos cosas seguramente influyeron en mi vuelta "anticipada". Los objetivos estaban cumplidos y tenía necesidad de volver acá para seguir avanzando en su concreción.

P: ¿Quedaron cuentas pendientes?

M: Probablemente. Pero secundarías. Puedo nombrar un montón de lugares de Sudamérica que permanecerán en mi lista de posibles destinos de viajes futuros. Por otro lado siento que no logre encontrar el tipo de viaje que había construido en mi cabeza antes de partir: nunca le escape a la vida de hostel, rodeado de turistas.
Pero creo que lo más importante es que me saqué las ganas de viajar por un rato. Tenía años acumulados sin vacaciones y me molestaba ver a tanta gente viajando. ¿Por qué yo no podía hacer lo mismo? Hasta que me anime, deje todo y me fui.

P: ¿Qué planes tenes para el 2013?

Como te decía el principal es el de profundizar en la búsqueda de ese trabajo en el que me sienta vivo realmente. Pero no quiero apurarme. Aprovechare los primeros meses para formarme en algunas herramientas concretas que quiero adquirir.
También pienso seguir viajando, como te decía. Otra modalidad de viajes, pero viajes al fin.
Por último venimos trabajando con unos amigos por un proyecto (Andando) que consiste en llevar talleres artísticos a escuelas rurales. Y volví con muchas ganas de avanzar con este proyecto para que lleguemos preparados a la primera experiencia, el próximo verano.


En ese momento me subo al auto de mis padres y caigo dormido. No yo yo, sino el yo a quien estuve entrevistando hasta hace poco.

Y ahí llega el final del confuso y dramático sueño. Todo vuelve a la normalidad cuando despierto en un hostel de Medellín. Sin embargo es extraño pues no hay nadie en el cuarto, ni una sola mochila, y anoche eramos 8. ¿Todos el mismo día se fueron? ¿Tan tarde era?

Los únicos dos seres que veo en el cuarto son los dos perros del dueño acomodados en sendas camas. La imagen es extraña y compleja de explicar pero me limitare a decir que los perros dormían como seres humanos bajo sabanas y totalmente despatarrados.
Salgo del cuarto. El hall central también esta vacío. Me cruzo con el tercer perro del dueño mientras me dirijo a la puerta, necesitaba desayunar.

Al abrir entiendo todo. Bah! al principio no cache ni medio, porque se me apareció 'Chico', el perro del capitán (rarísimo encontrarlo ahí), y me habla. Sí, me habla!!! Exactamente me dice: "No me trates mal a nadie de la flia porque te meo la mochila de nuevo" (Puto 'e mierda)


En ese momento me relajo nuevamente al escuchar un "Llegamos!" de una voz conocida. 
Me bajo del auto y entro a casa.

viernes, 26 de abril de 2013

Encuentre las diferencias

El barrio de Getsemani no era uno de esos lugares donde frecuentaban los turistas años atrás. Similar debía ser la situación en 'El Poblado', no creo que uno viera muchos mochileros por sus calles hace varios años (no se cuantos porque se trata tan solo de una suposición).

En el Getsemani se concentran los pequeños y sencillos comercios, los vendedores ambulantes, las baratijas, las calles son angostas y generalmente un tanto sucias. Las calles de 'El Poblado' son amplias, limpias, están continuamente interrumpidas por parques y grandes espacios verdes, bordean altas y lujosas torres o elegantes bares y múltiples lugares de comida gringa. Uno podría ser el barrio del once; el otro una fusión de lo residencial de puerto madero con la noche de palermo.

¿Por qué comparar entonces estos lugares? ¿Qué tienen en común?

La razón es sencilla: ambos son la primer cara que su respectiva ciudad muestra al mochilero de hostel. El grueso de los alojamientos de este tipo en la ciudad de Cartagena están en Getsemani; en Medellín encontramos casi la totalidad de ellos en el Poblado. ¿Quién sabe cuando se les dio a los hostels por instalarse en zonas no muy comunes para este tipo de establecimientos, pero sin duda que esa decisión de los dueños afecta a los visitantes (me comentaron sin embargo que en Cartagena se trató más de una movida en busca de mayor seguridad, al garantizar movimiento de gente durante las 24hs en ese barrio).

Fui feliz en Cartagena puesto que todo estaba a mi alrededor, era barato, el centro estaba cerca y a pesar del gran numero de turistas, uno podía conocer al colombiano promedio y su estilo de vida, siendo eso lo que uno busca al viajar.

Me costó adoptarme en Medellín. Me habían recomendado que busque alojamiento en el Poblado antes de llegar, pero al pasar con el bus por la zona y ver lo lejos del centro que estaría, seguí camino y me fui justamente al núcleo de la ciudad a ver que onda. Caminé un buen tiempo sin resultado alguno y me vi obligado a volver al Poblado. Barrio paquete (por ende caro), a unos 45 minutos del centro en transporte publico, poblado de shoppings y autos de lujo, sin mucho interesante para hacer, más que tomar unos mates en los muy lindos parques del lugar.

Mi vida en estos lugares obviamente fue muy distinta. Para afuera en Cartagena y para mi interior en Medellín. En una salía a patear un buen rato cada día: la ciudad amurallada se canso de verme siempre por sus adoquinadas y simpaticas calles. Hasta altas horas de la noche me quedaba dando vueltas por allí, disfrutaba de perderme en ese laberinto de callejones sin dirección cardinal fija ni nombre alguno, y cerraba las travesías con unos pinchos calientes y unas chelas heladas.
La espaciosidad del barrio de 'El Poblado' en cambio, me llevó a mirar para adentro. Mucha lectura, paseos sin mirar afuera sino adentro, reflexiones por doquier, y hasta ahora uno de los lugares mas fructíferos en cuanto a la escritura. Además me domina la pachorra porque mi cabeza piensa que tomar dos buses o quizá tres (si me equivoco, que es probable porque todos los carteles dicen lo mismo) para ir a un centro cargado de gente no valía la pena. Me he convertido en un perfecto antisocial en este lugar, tan solo abandono mi mundo para tomar un buen desayuno frente a las plazas, o para alguna que otra cerveza artesanal (son muy buenas acá).

Hay otra diferencia fundamental entre estos lugares: EL CALOR. Quienes me conocen  bien, saben lo que sufro yo cuando el termometro marca mas de 25-26°. En Cartagena además me toco una semana cordialmente dedicada y la temperatura nunca bajo de treinta. Salir del hostel requería de inconsciencia y mucho valor (o acaso son lo mismo? jaja). En Medellín ando con jeans y de noche he llegado a ponerme, sí, remera manga larga.

Ah si! Una última y los dejo... Por estas latitudes cae agua del cielo, no se si sabían. En casi mes y medio de viaje no había visto llover mas que un par de tristes gotas en las tardes de Boquete.

LA EXTRAÑABA!


domingo, 21 de abril de 2013

Hola, que tal?

Se acuerdan de aquel vídeo medio loco de unos pieces bailando en los alpes panameños? Alguna vez habrán escuchado que las segundas partes no son buenas, o por lo menos no llegan a la altura de la original... pues bien, les dejo a ustedes que dictaminen una vez mas esa afirmación.

Directo desde los acantilados de Taganga, Santa Marta llega esta nueva mega producción.
Espero la disfruten!


viernes, 19 de abril de 2013

Una búsqueda tardía

Llegué unos 15 años tarde, pero llegué. A pesar de que era improbable encontrarla acá hoy día, decidí buscarla por los lugares que frecuentaba. O al menos recorrer aquellos sitios a los que supongo que solía acudir.

Arranque a la mañana en Santa Marta buscando alguna refresquería para desayunar frente a la playa. No la encontré allí, pero la mezcla de melón, ananá, uvas y banana bañadas en jugo de guayaba, bien valió la pena.

Acto seguido me apronte a tomar el bus a Rodadero que es el barrio que esta unos 5km al oeste de Sta. Marta y que se encuentra próximo a Decameron, el hotel en que trabajaba. No quise ir hasta allí directamente para no interrumpirla si se hallaba trabajando en ese momento Me limité a caminar por el pequeño balneario; quizá estaba de franco y me la cruzaba. Cuando frene para leer un poco y tomar un jugo de piña, reflexioné un segundo y eso me basto para entender que si estaba de franco no se quedaría en las mismas playas en las que se bañaban todos los días los huéspedes del hotel.

¿Fiel retrato de mi viaje quizás?
Un par de buses destartalados, manejados por alocados conductores (no tenemos derecho a quejarnos en bsas jaja), me depositaron en Taganga luego de cruzar Santa Marta de un extremo al otro. En este balneario menos coqueto que el anterior y con una increíble bahía entre montañas, me distraje por un rato de mi búsqueda y me aventuré por los acantilados del lugar.

Luego de muchos minutos que llegaron a ser horas de mover los pieces entre rocas y las manos frente a mi cámara  llegue a una playa llena de "estaderos". Estos son amplios quinchos con mesas a donde la gente acude ya sea a buscar una bebida, a comer, a buscar sombra o a dejar las cosas mientras se zambulle en el mar. No podía decidirme por uno en particular para sentarme a descansar y refugiarme del sol, hasta que encontré uno que se llamaba "Estadero Viviana". Sí, como mi hermana mayor. En ese preciso instante recuerdo mi objetivo del día, pero igualmente me siento un rato para pensar en como seguir mi búsqueda mientras me bajo un litro de agua en un segundo. La calor me esta matando!



Vuelvo entonces al pueblo de Taganga y decido jugar mi última carta en un bar playero. Con una birra y unas fritas me siento a esperar que el Sol se vaya a iluminar otro lugares.



El día termina y no he logrado encontrar a Machu, mi hermana. Pero me voy feliz de estas tierras luego de haber reconstruido un poco lo que debió haber sido su vida hace 15 años (claro, sin la parte de laburar jeje).

¿Quién no se enamoraría eternamente de Santa Marta y sus alrededores si tuviera la oportunidad de vivir acá por un tiempo? 
Yo estuve 39 horas nomas. Treinta y nueve horas me alcanzaron para elegir este lugar como el mejor del viaje hasta el momento.

jueves, 18 de abril de 2013

En una postal


Presentare primero a los personajes de esta aventura. Síganme…

En la cabina de proa se acomodaron Flo y Bjornante. Flo es alemán de 21 años y Bjorn es griego, tiene 19, y vive mitad del año en su país natal y la otra mitad en Noruega. Ambos se encuentran viajando hace unos cuatro meses por Centroamérica.

En la cama doble de babor duermo junto a Herman, el noruego ya mencionado en el texto anterior. Tiene 28 años y hace siete meses que partió de su casa para da vueltas por el sudeste asiático en primer lugar, y por Centroamérica después. Claro que este no es su primer viaje, estamos hablando de un experto, con posibilidades, tremenda pasión por viajar y barba de naufrago.

En la cama de estribor y sin moverse de allí en todo el cruce, tenemos a Noel (o como corno se escriba). Suizo, primo del capitán y “tripulante” del navío.

El capitan, su ron, Bjorn y Flo
Durmiendo afuera (en el cockpit) encontramos, como corresponde, al Capitán Sebastián. Originario de Barranquilla, navegante moderno acostumbrado al piloto automático (que embole man!), gran contador de chistes (de argentinos sobre todo), y un toque fumanchero. Domina 3 idiomas, realiza este trayecto hace más de dos años y en los últimos 6 meses con barco propio: Darien drifter. Moto velero de 34 pies, con cockpit cabinado, con chiches propios de la navegación marítima pero al cual el Repunte no tiene mucho que envidiarle en cuanto a la navegación respecta.

Hay un séptimo integrante de la navegación. Va rotando de cama cada noche acomodándose a los pies de quien allí se encuentre. Mascota del capitán desde que compro el velero, su nombre es ‘Chico’ y es un pequeño, muy pequeño, y simpático perro (supuestamente de la familia del doverman).  Anécdota al margen: Como saben los perros no me fascinan, y ‘Chico’ quiso darle vuelo a ese sentimiento cuando al llegar a Cartagena se le ocurrió mear sobre mi mochila (gracias a dios con el cubremochila puesto).


La noche del Sábado 6 nos embarcamos en Portobelo y a la madrugada partimos rumbo a Chichime, la primera de las islas de San Blas que visitaríamos. Fueron 10 horas de navegación, con buenos vientos en la mitad del trayecto y apoyados en el motor el resto. ¿El oleaje? Distinto al del río. Ni mayor, ni menor: distinto. Con eso me alcanza para justificar que me haya mareado y vomitado, no?


Parte vital del ritual de la pesca
¿Cómo es vivir en una postal? 
        -  Es navegar en aguas de un azul intenso
         - Alimentarse de tu propia pesca: un par de peces sierra capaces de alimentar a 10 personas c/u
         - Hacer snorkel en medio de corales y peces multicolores
         - Caminar por arenas blancas que se dejan besar por aguas turquesas
         - Ver el fondo del mar 10 metros por debajo de uno
         - Comer langosta por primera vez en una rústica mesa de una isla paradisíaca
         - Ver niños Kuna correteando, curioseando en medio de gente extraña y disfrutando de una vida sencilla       en un lugar increíble
         - Bajar un coco de una palmera para hidratarte
         - Y por supuesto jugar un fútbol multinacional en el que quedamos bien parados, no se preocupen.

Momento de langosta en Chichime
Fueron tres noches en las islas. Las primeras dos en Chichime. Esta isla es una de las más frecuentadas por los turistas. No solo llegan los veleros, sino que al ser la más cercana al puerto del Porvenir, uno encuentra varios acampantes que arribaron en lanchas. Es la más comercial además contando con duchas, kiosko, una familia Kuna numerosa, cancha de vóley, un par de hamacas para dormir y amplio espacio para hacer fogones. En la segunda noche organizamos justamente un fogón con otras embarcaciones y cocino unos chorizos aprovechando el fuego. El fogón deviene en fiesta al compás de la música sostenida por el ukelele de Bjorn y la percusión del capitán.
La tercera noche la pasamos en Waisaladup, perteneciente a los cayos holandeses en el extremo del archipiélago. Por la lejanía esta isla es mas exclusiva, es habitada por una pequeña familia Kuna que ocupa tan solo un rincón del territorio y visitada por solo cinco veleros en ese momento. Nada de kioskos o carpas por acá.

Noche tranquila la del martes. El miércoles a media mañana da lugar al inicio del plato fuerte.
Con el motor funcionando mal desde el inicio porque recalentaba rápido tuvimos un cruce 100% a vela. El primer día el viento acompaño en buena manera y promediamos casi 6 nudos (la distancia a recorrer era de 200 millas náuticas). La navegación era tranquila, el oleaje prolijo, pero para evitar mareos ninguno quería hacer grandes esfuerzos.

Conocí música de muchas partes del mundo. Esa fue nuestra mejor compañía, cada uno aporto lo suyo. Escuchamos melodías tradicionales griegas, trovadores suecos, reggaetón panameño (pésimo), vallenato colombiano, house alemán, Mumford, rock nacional, Jeites, Jarabe de Palo, Radio Tarifa, La Cata, y por supuesto, ARBOLITO. Sí, mucha música. Fueron 60 horas de navegación macho.

El segundo día bajo el viento y no llegábamos a los cuatro nudos de promedio, hasta que cayó la noche. Fue dura esa noche: el barco bailo de lo lindo, adentro te calcinabas, afuera te empapabas, imposible dormir. Pero avanzamos lindo, superando ahora sí, la velocidad del Repunte. Claro, con ese viento cualquiera.

6562 ft= 2000mts de profundidad
Podríamos haber llegado temprano en la mañana del viernes cumpliendo el deseo de Bjorn que quería llegar a Venezuela para las elecciones (y yo había decidido sumarme al plan). Pero el viento no lo quiso porque al alba se borro del mapa. Durante un par de horas las olas nos hicieron retroceder y no había mucho que hacer porque tirar el fondeo acá no es una posibilidad dado que las profundidades le ganan la pulseada a la cadena.
Intentábamos barrenar las olas en sentido contrario a Cartagena para refugiarnos en las Islas del Rosario y esperar allí a que vuelva nuestro salvador y único aliado posible. Este quizá percibió nuestra desesperación y nuestras ganas en ese acto heroico y volvió a soplar con fuerza de popa, obligándonos a desplegar las orejas de burro (una vela de cada lado) porque el tangón estaba roto.

 

Así arribamos a Cartagena cerca de las 5 de la tarde, anulando la posibilidad de llegar a Caracas por tierra antes del cierre de fronteras. He navegado antes a otros lugares pero nunca había entrado a una ciudad “grande”, con múltiples edificios, navegando. Para coronar la epopeya, coincidimos en nuestra 
entrada a la bahía con un submarino que era remolcado por barcos de la marina. Algo más? Sí, la imagen de un capitán borrachísimo a esa altura luego de festejar el regreso del viento con un par de botellas de ron.

Para que se den una idea: estuvimos una hora dando vueltas para tirar el ancla, daba órdenes de enrollar la genoa por el lado contrario, no quiso bajar la mayor hasta un buen rato después de haber fondeado y lo que es mejor, al día siguiente no se acordaba de nada desde la entrada en la bahía.


Yo por el contrario, nunca olvidare nada de esta triunfal entrada y de la oportunidad de haber vivido en una postal.









martes, 16 de abril de 2013

El suizoargentino

Texto escrito a fines de marzo en Boquete, Panamá

- Ten dollars
-Ok, here you have
- You have something smaller?
- Uh no, perdona. No tengo cambio.
- You speak spanish? Pensé que eras alemán.
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- Excuse me. Do you know something about the history of this place?
- Not much.
- Let me help you.
- Dale, buenisimo. Pero mira que vengo de mochilero y no tengo un peso eh!
...
- Ah sos argentino entonces! Mi apellido es Banfield que es un lugar de alla, no? Buen te cuento un poco igual de este lugar porque me caíste bien.
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[Hostel de Panama. Mario, mi compañero de dormitorio me presenta a dos jujeñas]
- El es suizo argentino. No saben lo bien que habla castellano.
- Que tal, como estan? (Saludo yo)
- Ah pero hasta hablas con acento y todo.

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Hasta el momento es mi principal fuente de diversión. Quizá me aburra mas adelante, pero no puedo dejar de disfrutar de la sorpresa que causo al hablar.

En algunos caso entro a un local y ya voy viendo como se transforma la cara del encargado, que debe estar buscando su chip ingles en algún rincón de su cerebro para arrancar la conversación. Esa imagen solo puede ser superada por la cara con que la reemplaza cuando empiezo con el: "Hola, que tal? Tendras algo de esto...?"

Las situaciones de este tipo se suceden en todos lados: recepciones de hostales, supermercados, colectivos, taxis y hasta con cada argentino que uno se cruza (que en Bocas de toro ya son demasiados).

Los frutos son dobles: tengo tema de conversación inicial y practicó irremediablemente mi inglés porque, claro, en varias ocasiones sigo el juego un buen rato antes de develar mi origen.

Personas incrédulas  afligidas por la culpa, con pedidos de disculpa por el error, o aquellas que se divierten con la sorpresa y la ocurrencia, son el resultado del encuentro con este fenómeno que camina las calles panameñas en estos días. Fenómeno que pasa desapercibido entre los cientos de turistas gringos y europeos, pero que al hablar rompe con lo habitual y salta a la luz.

O cuando saca el mate, claro.

domingo, 14 de abril de 2013

¿Planificar? ¿Qué es eso?

Texto escrito el Sabado 6/4 desde Portobelo, Panamá

Uno siempre planea. Bah, prefiero no generalizar. Yo siempre planeo. Cuando inicio algo siempre vislumbro el siguiente paso, siempre imagino un resultado. Creo que es algo natural en el proceder de todos pero no me atrevo a afirmarlo.

Pero mi pasión por hacer planes no le llega ni a los talones a mi afán por desarmarlos. Y así ando en este viaje. Mi primera opción era Sudamérica pero llegué a Panamá y decidí ir al norte. Antes de cruzar la primer frontera cambie de parecer y apunte nuevamente al sur. Intente cruzar a Sudamérica por el Pacífico y finalmente lo haré por el Caribe.

Lo voy a explicar un poco mejor, porque dudo que se entienda. Hace 4 noches me encontraba en Boquete, ese atrapante y pequeño pueblo montañoso del norte de Panamá. Desde ahí pensaba cruzar a Costa Rica para seguir subiendo, pero en un rato de reflexión echado en una hamaca sentí que el llamado de Sudamérica era muy grande y no podía esperar. Así que el miércoles arranque temprano rumbo a la capital para buscar desde allí algún barco que me ayuda a cruzar a destino.

De ese día no quiero recordar mucho porque fue literalmente un día de miércoles. Espere en la ruta durante horas sin conseguir aventón alguno y con la cabeza gacha tuve que recurrir a un bus. A falta de problemas llegue muy tarde a Panamá no conseguí cama en ningún hostal y termine pagando un cuarto privado en un hospedaje, destruyendo mi presupuesto diario.

El jueves fue sin duda mejor. Volvieron los planteos sobre como seguir el viaje y charlando con un suizo y una americana (compañeros de cuarto) decidí que era mejor entrar en acción que seguir pensando sobre la nada misma. Con un pequeño grupo nos fuimos hasta el puerto porque nos habían comentado de un pizza party entre los capitanes de barcos. Allí entable charla con innumerables personajes. El objetivo: conseguir algun barco que vaya para Ecuador (por el lado del pacífico suelen saltear colombia todos los navegantes). En realidad muchas cosas me venían bien porque mis planes como saben tienen poca durabilidad. La imagen que me llevo de esa reunión es imborrable: Una veintena de locos navegantes, viejos lobos de mar, disfrutando de unas cervezas en un punto casi inevitable de su trayecto como es la ciudad de panamá, con miles de historias sobre sus vidas de altamar. Me lleve además dos contactos de dos buenas opciones: un velero a la isla de pascua y otro rumbo a San Blas atravesando el canal de Panamá.

La primera de las alternativas me sedujo lo suficiente para cambiar mis planes una vez más. El barco salía en un mes por lo que tendría tiempo de seguir recorriendo Panamá.
Ayer me vine entonces para las costas caribeñas junto a Edith y Karin, las hermanas austriacas con las que subí el Baru. Ellas buscaban alguna manera de llegar a San Blas eludiendo el paquete turístico, yo buscaba seguir conociendo lugares y de paso averiguar más opciones para el cruce. Si tenía la suerte de ayer de seguro conseguiría algo, aunque la Isla de Pascua tiraba tanto que tampoco puse mucho esfuerzo en la búsqueda hasta esta mañana.

Con Herman, un noruego que conocí en el puerto de Panamá y con el que me reencontré acá en Portobelo, conocimos a un colombiano que salé mañana para Cartagena. Obviamente del lado del Caribe es complicado encontrar un barco no turístico porque en los últimos años se convirtió en la principal ruta de mochileros que cruzan el continente. De repente y sin pensarlo, me encontraba acordando un precio y sellando mi partida hacia suelo sudamericano.

Sí, los planes vuelven a cambiarse y la isla de pascua seguirá esperando (igual aclaro que no era una opción segura, era una posibilidad nomas).

Nos vemos en Cartagena!



viernes, 5 de abril de 2013

Rito y brindis


La pluma no esta funcionando muy bien. De hecho se declaro en huelga por unos días. Puede ser que esto se deba al desconcierto por mis continuos cambios de rumbo, quien sabe?
La cuestión es que recíen llego a Portobelo (Panamá) luego de haber pasado unos días en la capital y vengo limpiando cada vez más mis oídos para estar atento a las oportunidades que puedan surgir. De hecho mientras disfruto de este pequeño pueblito y planeo mi ida a San Blas, me encuentro esperando un llamado desde la capital por una de esas oportunidades que vengo regando en los últimos días.

Para que no se aburran les dejo un nuevo video, esta vez del momento de la cumbre en el Volcan Baru. No, no hay baile esta vez, pero si un pequeño rito adoptado de mis hermanos.



jueves, 28 de marzo de 2013

Elevando la altura del viaje

Martes 26
21hs: Suena el despertador. Después de una buena siesta, despierto al resto de los chicos y nos organizamos para empezar a cocinar.
23hs: Una vez que desaparecieron los fideos del plato, empezamos a preparar las mochilas mientras contemplábamos la luna llena que nos acompañaría en el ascenso.
23.40: Partimos hacia la base del volcán en la camioneta Mercedez Benz de Miguel, un español que vive en EEUU y esta viajando por todo latinoamerica en el "Livingstone" (así bautizo a su auto).

Miercoles 27
00.25: Comenzamos con el ascenso a pie a los 1500msnm, nos esperan algo mas de 14 km de recorrido para llegar a los 3475msnm de la cumbre.


La luna que nos acompaño en el ascenso
Durante el ascenso ya pierdo la noción del horario así que suspendo el formato momentáneamente.
El trayecto arranco realmente bien, con un gran espíritu y mucha motivación. ¿Los miembros del equipo de ascenso? Edith y Karin (dos hermanas austriacas), Donna (canadiense de raíces orientales y gran viajera), Matías (austriaco y trotamundos también), Miguel (ya mencionado) y yo, obviamente. Los primeros kilometros fueron muy rápidos, llevábamos un gran ritmo y fuimos adelantándonos a otros grupos, pero luego de 5km Miguel y yo decidimos bajar la marcha y nos separamos del resto. Mi falta de estado se empezaba a hacer notar y un fuerte dolor en el pie le daba trabajo extra a mi cabeza, que en ese momento era la única que me empujaba. Caminamos un par de km con Miguel, compartimos agua y sanguches, pero sentí que necesitaba seguir solo si quería llegar a la cumbre.

No estaba disfrutando en absoluto del ascenso por el dolor en el pie y el cansancio, y sentir que otra persona me estaba esperando no me ayudaba. Además frenábamos continuamente y eso estiraba el sufrimiento. Quede solo entonces, y último entre los que estábamos intentando subir esa noche. Saque el mp3 de la mochila y me puse la meta de no parar por 3km. La música me levanto claramente, despejó mi cabeza y alivianó los dolores. En ese tramo deje atrás a Miguel y a otro grupo de chicas con las que termine manteniendo un ritmo similar casi hasta la cumbre.

5.30am: CUMBRE AL FIN!!! No saben la alegría extra que tuve cuando veo que los chicos, que habían llegado media hora antes, habían preparado un lindo fuego para esperar el amanecer. No había tenido frió hasta entonces, pero en la cumbre el viento pegaba lindo y al no estar ya en movimiento, era jodido alejarse mas de un metro del fuego.

5.50am: Llega Miguel y con él no solo se completa el equipo sino que llega el sol. Ver el amanecer a esas alturas y contemplar tanto el Atlántico como el Pacífico realmente recarga energías y hace olvidar los dolores. Comenzamos con las fotos y los videos. Abro la botella de ron, le ofrendo las primeras gotas a la Pacha (como Beto nos enseño en el Lanin), brindamos todos y despliego la bandera argentina.

Con Matías dandole al ron y desplegando la bandera del viaje
7.15am: Comienza el descenso. La cumbre termina en casa dicen así que no hay que relajarse advierto. Arrancó la bajada con todo, derrapando y saltando de piedra en piedra junto a Donna y Matías. Estaba feliz de estar disfrutando del camino por fin, pero no duro mucho. Las zapatillas que había llevado no estuvieron a la altura y mis pies empezaron a sentir cada piedra que pisaba por lo que afloje el paso y nuevamente me quedé con el grupo de atrás, esta vez formado por las Edith, Karin y yo.

No quiero recordar demasiado la bajada. Definitivamente la sufrí y mucho. Fue eterna. La cabeza llegó a su limite en cuanto a la mentalidad positiva y empezó a transformar todo en desazón. Los carteles que anunciaban los kilómetros que faltaban parecían reírse de mi. No fueron pocas las veces que quise abandonar, echarme a dormir un rato y arrancar de nuevo con los músculos descansados. Los gemelos pedían un respiro, la planta del pie acumulaba ampollas y para colmo se había sumado del dolor de espalda.
Pero gracias a las hermanas austriacas que me levantaban cada vez que me sentaba sobre una piedra, logre llegar. Odie, realmente odie los últimos 3 km. Parecieron 10.

11.30: Ya llegué al auto. La cumbre esta completa. La cabeza volvió a ganarle a mi físico. Y la compañía a la soledad. Por mas que necesité de momentos de soledad para grandes tramos, tanto del ascenso como del descenso, sin el grupo que se formo hubiera abandonado a la mitad sin dudarlo.

Deje todo, realmente todo. Tanto físicamente como mentalmente. Aún estoy recuperando mis músculos completamente atrofiados, pero valió la pena. Me debía una experiencia de este tipo, y sobre todo volver a la montaña. Aquel camino que arranque gracias a mis hermanos Ale y Machu, hoy le dio una nueva dimensión al viaje y se siente bien. Muy bien.

Brindemos por eso!



martes, 26 de marzo de 2013

Los alpes panameños

Todo arranco en la neoyorquina capital panameña, siguió en las polinesianas islas de Bocas del Toro, para llegar a este alpino Boquete del cual nos enamoramos día a día. Sí, Panamá es  tierra de lugares metaforicos, muestrario del mundo.

En este pequeño pero atractivo y montañoso pueblo estoy sintiendome cada vez mejor. Aún siendo un lugar turístico, mantiene un clima tranquilo y distendido donde uno ya no se siente abrumado por la oferta de tours a las islas, vendedores ambulantes o guías callejeros.

La pegue con el hostal. Llegué a Boquete con la referencia de dos hostels buenos y baratos, pero luego de enterarme que no había lugar en uno de ellos y que en el otro los dueños tenían una mala onda alarmante, termine volviendo sobre mis pasos y me alojé en el hostal palacios, justo frente a la plaza central donde había llegado. Nunca conocí una persona tan enérgica como la de Pancho Palacios, el dueño del hostal. Apenas se asoma una persona a la puerta de la casa, Pancho la recibe con una catarata de palabras de bienvenida y le empieza a presentar la casa, sus cuartos, los colchones "ortopédicos", la cocina, los baños con agua caliente ("el agua caliente es la de la izq" es lo que repite cada vez que ve a alguien entrar a un baño con la toalla). Luego de esa presentación (nunca modifica nada) te sienta en la recepción, registra tu nombre, te cobra y agarra un mapa en el que empieza con el mejor de sus discursos de cassete. Janet, la mujer, lo acompaña en el trabajo y también sus hijos lo ayudan, pero uno termina registrando únicamente a este personaje que nunca para. Lo juro, nunca para. Reconozco que por momentos me cansa su energía, en especial a la mañana, pero le tengo que agradecer por haber interpretado rápidamente mi falta de presupuesto y el haberme dado múltiples indicaciones para hacer increíbles recorridas por la montaña sin acudir a guías ni a tours armados.

Pero la felicidad que logré en este lugar no me la dio la pegada con el hostal, sino mis recorridas a pie con la única compañía de mi mp3. En esos momentos encontré la libertad buscada, la profundidad tan necesitada y la inspiración que deseaba. De esos momentos surgió el baile en solitario, el grito desaforado y la conexión con mi esencia y con lo que quiero ser y hacer.

Y por supuesto conocí buena gente. Un lugar lindo deja de serlo si la gente que uno allí encuentra no lo es. Primero fueron Veton y Elisa, una pareja londinense con la que nos habíamos cruzado en Bocas y con la que me reencontré la primer noche en este lugar. Con ellos hemos tomado una buenas cervezas, compartido ricas y baratas comidas, nos desencontramos para ir al sendero de los quetzales, y quedamos en reencontrarnos en Buenos Aires. Ahora comparto mis tiempos libres (aquellos en los que me canso de la soledad jaja) con dos hermanas austriacas, y tres locos viajeros del mundo (una canadiense, un austriaco y un español). Con ellos partiremos en unas horas rumbo al Volcán Baru, la gran montaña que me obsesiona cada mañana cuando desayuno.

Siguiendo la costumbre familiar de alta montaña, llevo la mochila provista con todo lo necesario: el amuleto (inauguro uno nuevo) y la bebida. Espero estar brindando con mi petaca de ron Abuelo en la cumbre. Los invito a brindar conmigo al amanecer.

Salud!

Día de extasís en el sendero de los Pianistas

domingo, 24 de marzo de 2013

Moviendo los pieces

Día de locura montañesca. En el primer día completo en Boquete metimos un buen trecking entre los bosques, ríos y montañas de este paraíso llevando el espíritu a puntos muy elevados. Fui solo, acompañado de mi mp3 y con la mochila cargada de agua, comida y pasas de uva. Ocasionalmente me cruce con un par de personas pero no quise mantener diálogos largos. Esta día había sido dispuesto para ser vivido en soledad y después de ver este video me van a agradecer el no haber confraternizado con nadie.


Tranquilos que no me he vuelto un ermitaño aún. 

Aclaración: El video debe ser visto con sonido salvo que pretendan usarlo como prueba para internarme.



viernes, 22 de marzo de 2013

Amigos del camino (1º parte... supongo)

Argentinos por doquier. De cada punta del país se hacen presente en mi viaje. Con contadas excepciones, argentas son mis amistades hasta el momento, y de lo argentino tuve la suerte de encontrarme con lo mejor de su espectro y de lo más variado.
Mochileros experimentados, surfers extremos, talentosos fotógrafos  parejas que recorren el continente de una manera peculiar, periodistas que hacen radios itinerantes, personas con mucho compromiso social y otras con mucho, pero mucho amor por lo que hacen y ya han plantado su granito de arena por un mundo mejor.

Ya desde el vamos, al poner un pie en Panamá, conozco a Mario. Un mendocino que venía bajando desde Cuba junto a Javi (Cordobés) y con quienes tuve la suerte de compartir dormitorio. Ellos fueron los principales influidores de mi cambio de rumbo: Mario con su enamoramiento por Mexico y Javi (gran fotógrafo por cierto, sigan su blog http://mandarinasalsol.wordpress.com ) por su gran experiencia cubana de dos meses. En ese hostal panameño (Panamericano) conocí también a José (Pico Truncado), Pedrinho (Mardel) y Martu y Sumah (Saavedra). Anoten otro blog a seguir: http://retazosgratuitos.blogspot.com
Por último, de la ciudad de Panamá me llevé unos buenos junto a Omar Banfield, un guía turístico callejero, que me contó buena parte de la historia de la ciudad en el par de horas que hice durar el agua del termo de medio litro.


Cuando la ciudad cansó y la migración se hizo necesaria, me vine a Bocas del toro junto a Marti y Sumah, y una vez acá nos reencontramos con José. Al día siguiente el trío siguió camino y tuve la suerte no solo de encontrar un hostal increíble con deck sobre el mar sino que me encontré ahí a dos jujeñas que habían estado en el Panamericano, junto a Sabri (Banfield) que viajaba sola hasta que se conocieron en Panamá. Junto a ellas tres, más Apo (Mardel) y Ana (A.Korn) pasé la mayor parte de mi semana en Bocas. María y Abigail (las hermanas jujeñas) y Sabri parten mañana para el norte, pero seguramente nos crucemos a lo largo del viaje, al igual que con Marti, Sumah y José. Por el momento sigo abusando de mi independencia y apuesto a mi manejo de los tiempos del viaje.

Tuve otros dos gratos encuentros acá. Breves pero valiosos. Caminando por la calle central una tarde veo una limusina con la inscripción "Patagonia- Alaska" y una buena cantidad de fotos, postales y algunos libros sobre el capó. Flor y Lucas son dos argentinos (Com. Rivadavia) que partieron de Usuahia hace 13 meses en una limo que era su fuente de trabajo con el sueño de dar la vuelta al mundo, pero con el primer objetivo más "acotado" de cruzar el continente. Mal no le esta yendo, sino pueden corroborarlo en 'America sin Limites' en FB.
Por mi acotado presupuesto no me anime a comprarles nada, por lo que colabore humildemente con unos cuantos mates, que agradecieron enormemente. Mientras me contaban un poco la historia del viaje, me fui transformando en interprete para los gringos que se acercaban a curiosear las fotos (muy buenas, por cierto).

Uno de ellos se le animo al mate. De hecho se había enamorado de dicha bebida en un viaje por nuestro país. Zachary Black, así su nombre, sentencio el sentimiento con la siguiente frase:
"Este mate fue lo mejor que me pasó en el día"

Encantado.

 El team de Bocas del toro antes de desarmarse




martes, 19 de marzo de 2013

Punto de inflexión

¿Cómo disfrutar del camino cuando la meta es tan clara? ¿Cómo no pensar a cada momento en lo que falta y no en el momento mismo o lo ya recorrido?

¿Cómo puede uno corregir el rumbo para retomar el sendero del sueño? No estoy queriendo decir que es malo salirse del plan, pero cuando hay un sueño o una meta clara, ¿hasta cuando puede uno desviarse?
Las tentaciones en el camino surgen continuamente. Tentaciones simplistas, distracciones atractivas y lujosas que podrían hacer más bella la superficie del viaje. Porque claro, si la meta o el sueño son realmente valiosos, implicarán algunas renuncias, dificultades extra y obstáculos a superar.

El viaje no debe ser feo o aburrido en absoluto. Menos aún debe ser forzadamente sufrido. El viaje sera placentero por el simple y grandioso hecho de que nos estamos acercando a la meta y por la transformación interna que realizaremos a cada paso dado.
Pero existe un punto particular, un punto de inflexión en todo viaje. Es aquel en que nos liberamos de ciertas cadenas que nos mantenían atados y nos atrevemos a poner el pie en la ruta, abriendonos a la sorpresa y finalmente poniendo en acciones los pensamientos y palabras.

Es cuando empezamos a recorrer kilometros y acortar la distancia a la meta.
Es cuando dejamos de mirar tan seguido el final del camino para mirar a nuestros costados, confiados en el camino que estamos transitando.

Es cuando sentimos el viento en la cara!


Hombre contempla a su alrededor al avanzar




sábado, 16 de marzo de 2013

Otros rumbos

Termino mi almuerzo en solitario en un deck sobre el Caribe. Me hallo en la isla de Colon de Bocas del Toro donde llegué esta madrugada junto a dos chicas de Saavedra y donde ya se encontraba José (santacruceño), con quien había visitado el canal días atras. Los tres partieron temprano a un tour por las islas pero decidí quedarme porque los tours no son algo que disfrute. Quería además, aprovechar la mañana para hacer contactos por Couchsurfing y Hospitality Club en las futuras ciudades que pienso visitar.

¿Les conté que mi viaje sigue por centroamerica hacia Mexico, no? ¿Que no sabían? No puedo creer que no hayan recibido mi guía detallada de viaje que les mande un año atrás jaja.

Buen, pues es así. Hubo cambios de planes y acá estamos, escuchando Linger de The Cramberries en un bar caribeño con una cerveza en mano, aceitando mis próximos movimientos y recordando mis navegadas en el Repunte cada vez que veo un velero pasar.

Probablemente me quede una o dos noches acá disfrutando de mi primer lugar paradisíaco del viaje.
Después? Nos ocuparemos luego.


Birra y cuaderno: Combinación perfecta en cualquier lugar del mundo

Buscando el viaje

Pase poco mas de 3 días en la ciudad de Panamá. Fueron algo estáticos, cierto, pero creo haberle encontrado la vuelta en mi última tarde. La tarde en que llegue, la destine a encontrar el hostal que me recomendaron en el aeropuerto y luego a charlar un rato mis compañeros de cuarto hasta que caí dormido.

Segundo día, cita obligada con el canal de Pánama y sus esclusas de miraflores (sino el viejo se enoja jaja). Dejando de lado el museo, donde se puede apreciar la historia de la obra y uno encuentra una explicación para tontos como yo sobre la ingeniera del canal, lo más emocionante fue la evacuación del edificio por principio de incendio, justo después de que desenchufé el calentador de agua para el mate (gracias Pablito, vino de 10!).

Sobre los últimos dos días alguien podrá decir que no los aproveche mucho porque no visité ningún lugar en particular. Me limité a caminar por el casco antiguo, sentarme a leer con vista al Pacífico, aprovechar la famosa terraza del hostal  para conectarme a la PC sin sentir que desperdicio el día, y hasta entablar un par de charlas con personajes particulares como para ir entrando en el ritmo de viaje que busco. Aún me falta. Todavía sigo viviendo en hostels y pagando por el transporte interurbano.

Por eso parto de la ciudad. Me voy a Bocas del toro en busca de mayor tranquilidad y para hacer de esa mi base de proyeccion hacia el viaje que quiero.
Igual voy a volver seguramente en el transcurso del viaje a la capital panameña por la revancha y para seguir enamorándome de su casco antiguo y su diversidad cultural.

Primer y única muestra hasta el momento de que realmente estoy en Panamá

jueves, 14 de marzo de 2013

La primer birra

Hay una cancha de cemento frente al hostal  Los pibes del chorrillo y el casco histórico se juntan cada tarde a jugar ahí; es su potrero. Hay varios que la mueven eh! Los miro desde el balcón de mi dormitorio y me dan ganas de juntar a un par del hostal y sumarnos mañana, veremos si hay cuorum.

Los gritos de los chicos sin embargo, pasan a un segundo plano cuando arranca la celebración evangélica y el pastor te enloquece con sus exclamaciones, gritos y profecías  Por un momento llego a creer que Dios me esta queriendo decir algo, pero no logro definir si quiere que vuelva al catolicismo o simplemente que mande a matar al tipo. Después me doy cuenta de que el tipo se debe haber enterado hace minutos que el nuevo papa es Argentino y se da cuenta que el fin del mundo esta cerca, por eso sus agitaciones son mayores a los de ayer. Mis perdones a los evangélicos, pero este tipo es insoportable!

La terraza comunitaria del 4to piso del hostal es sencillamente lo mejor de estas 48hs de viaje que acabo de cumplir. Sumergida en el colorido y ruidoso casco antiguo (en eterna construcción) ofrece una vista impagable de la parte moderna de la ciudad, situada del otro lado de la bahía. Esa postal de rascacielos por todos lados, super iluminada de noche y bañada por el mar, es lo mas cercano que he visto en vivo, a lo que conozco de Nueva York por fotos y películas. Lo único negativo de la gloriosa terraza en la que me encuentro, es que uno queda mas expuesto al agradable pastor.

Todo es solucionable en la vida igual, así que cuando fui a dejar el mate  y buscar una birra (la primera del viaje, las siguientes 3 fueron gratis en una muestra de fotografías que encontramos a dos cuadras), me traje el mp3 y que se cague el predicador!

El viernes es día de cambios pero tendrán que ser pacientes y esperar hasta el próximo reporte.

Brindo por ustedes, Salud!

Vista panorámica desde la terraza del hostal

lunes, 11 de marzo de 2013

Mochila cerrada

El día del viaje empezó activo pero tranquilo, tal como estaba pautado. Salí de casa temprano a hacer la recorrida de ultimo momento para conseguir esas cosas que uno había olvidado, y volví bastante más rápido de lo que había pensado.

La recorrida igualmente no paso desapercibida. Depositando unos dolares en el banco, la cajera curiosa me ametrallo a preguntas sobre el viaje. El que di por supuesto de que era el jefe, vino en primer instancia a pedirle a la mina que se apure, pero termino sumandose a la charla y hasta tirando un par de postas: "Al eje cafetero, flaco. Ahí no podes no ir. Y mira que yo no tomo café jamas, soy del mate, pero los paisajes son inigualables". Imperdible el chabon. A todo esto ya iban mas de 5 minutos y la mina seguía contando los billetes, que no eran tantos pero repetía y repetía la cuenta. Cuando finalmente salí, preferí no mirar a la gente de la cola por temor a que me echen mal de ojo.

En el bondi de vuelta a casa me toco escuchar durante diez cuadras a una vieja que puteaba al chofer por que le había cobrado 1,70 en lugar de 1,5. El tipo le explicaba con bastante pedagogía el porque del valor del boleto. La vieja seguía y dale que dale, y el tipo empezó a dejar de lado su perfil docente y se calentó un toque. En ese momento me acorde de que una amiga me contó unos días antes, que por estar hablandole al chofer del bondi, el tipo se distrajo y choco. Con temor de que me pase algo parecido a horas de subirme al avión, me levante, le conté esa historia a la vieja en mis palabras (un tanto agresivas), le dije que no joda más y se callo.

Ya en casa, con las compras de último momento concretadas, con nuevos consejos para el viaje y una colisión evitada, me dispuse a hacer la mochila.
Un par de consejos de mi hermano, otros de un blog y mi firme decisión de viajar liviano, se conjugaron en un resultado grandioso: la mitad de las cosas que había dejado preparadas anoche sobre mi cama para cargar en la mochila, continúan donde las deje.
Con todo cerrado, me cargue la mochila, ajuste las cintas y baje y subí las escaleras un par de veces. Ya estamos! Listo para viajar...

Ah no! puse las alpargatas adentro de la mochila, y bien al fondo!
A sacar todo de vuelta y empezar con esta noble práctica desde casa nomas.

Ahora si, listo para Ezeiza, y mas aún para comer las últimas milanesas de la vieja por un tiempo... Que hambre!

domingo, 10 de marzo de 2013

Soltando Amarras

Renuncias por todos lados. Hace un año dejaba atrás la pasión por un equipo y también la religión. Ahora es el turno de tres lugares que llegaron a ser como una casa para mí.

¿Donde termina esto?

Cae el laburo por un lado. El trabajo en el que más tiempo estuve y probablemente en el que más aprendí. Un lugar en el que generalmente me sentí muy cómodo y pude disfrutar de buena compañía. Sin embargo fue un lugar en el que usualmente me sentí ajeno y de paso. Yo no pertenecía ahí, estaba de prestado y me las arregle para que sea una etapa de mi vida aceptable llegando a ser algo bueno por momentos. Como no podía ser completamente yo ni se correspondía con mi esencia, lo dejé.

Lo dejé en pos de un viaje, de un sueño.

Cae también el Manos. Cinco años en que sentí este lugar como aquél donde mejor me sentía, donde más me potenciaba. En los manos siempre me descubrí en mi mejor versión de mi mismo. Este lugar despertaba varias pasiones que yo llevaba adentro y me sentía más lleno que nunca. Gozaba de la energía de la que siempre quise gozar. Pero, siempre hay un pero: no me alcanzaba con cinco días. Me parecía mediocre conformarme con solo unos días al año de mi mejor versión. Yo necesitaba otra cosa, comencé a percatarme de eso, tuve algunos cruces por ese motivo y vi como el MO se había ido transformando al mismo tiempo que yo lo hacía. Los caminos se abrieron y lo deje.

Lo deje en pos de otro proyecto de vida.

Hoy una nueva renuncia. Hoy cayó el Náutico. El club que fue mi segunda casa durante mis 25 años de vida, pero especialmente en los últimos diez. En algunas épocas llegué a pasar más tiempo en él que en casa. Viví en el club. Estudié, escribí, jugué, reflexioné, competí, contemplé, entrené, me divertí, navegué, me encontré con otros y conmigo. Hoy lo dejo atrás. Hoy elijo otra cosa y necesito probarme. Probar si puedo encontrar todo eso que me daba el náutico, en otro lugar. Buscar esa felicidad (porque así me sentía yo) en un ambiente más simple, austero y menos exclusivo. Quizá vuelva. Probablemente vuelva, pero no sin antes encontrar aquel otro lugar de pertenencia. Hoy devolví mi carnet, hoy deje atrás muchas vivencias, hoy deje el CNSI.

Lo deje en pos de un ideal de vida.

Renuncias que sueltan, que liberan.
Renuncias que cierran puertas y abren otras.
Renuncias que nos permiten elegir que queremos hacer en este nuevo día.
Se abren más puertas de las que se cierran. Puertas mucho más grandes.
¿Donde termina esto?
Solo sé como empieza y que con la ayuda de los vientos puedo llegar a buen puerto.

Me espera un viaje y hacia allá vamos!