domingo, 10 de marzo de 2013

Soltando Amarras

Renuncias por todos lados. Hace un año dejaba atrás la pasión por un equipo y también la religión. Ahora es el turno de tres lugares que llegaron a ser como una casa para mí.

¿Donde termina esto?

Cae el laburo por un lado. El trabajo en el que más tiempo estuve y probablemente en el que más aprendí. Un lugar en el que generalmente me sentí muy cómodo y pude disfrutar de buena compañía. Sin embargo fue un lugar en el que usualmente me sentí ajeno y de paso. Yo no pertenecía ahí, estaba de prestado y me las arregle para que sea una etapa de mi vida aceptable llegando a ser algo bueno por momentos. Como no podía ser completamente yo ni se correspondía con mi esencia, lo dejé.

Lo dejé en pos de un viaje, de un sueño.

Cae también el Manos. Cinco años en que sentí este lugar como aquél donde mejor me sentía, donde más me potenciaba. En los manos siempre me descubrí en mi mejor versión de mi mismo. Este lugar despertaba varias pasiones que yo llevaba adentro y me sentía más lleno que nunca. Gozaba de la energía de la que siempre quise gozar. Pero, siempre hay un pero: no me alcanzaba con cinco días. Me parecía mediocre conformarme con solo unos días al año de mi mejor versión. Yo necesitaba otra cosa, comencé a percatarme de eso, tuve algunos cruces por ese motivo y vi como el MO se había ido transformando al mismo tiempo que yo lo hacía. Los caminos se abrieron y lo deje.

Lo deje en pos de otro proyecto de vida.

Hoy una nueva renuncia. Hoy cayó el Náutico. El club que fue mi segunda casa durante mis 25 años de vida, pero especialmente en los últimos diez. En algunas épocas llegué a pasar más tiempo en él que en casa. Viví en el club. Estudié, escribí, jugué, reflexioné, competí, contemplé, entrené, me divertí, navegué, me encontré con otros y conmigo. Hoy lo dejo atrás. Hoy elijo otra cosa y necesito probarme. Probar si puedo encontrar todo eso que me daba el náutico, en otro lugar. Buscar esa felicidad (porque así me sentía yo) en un ambiente más simple, austero y menos exclusivo. Quizá vuelva. Probablemente vuelva, pero no sin antes encontrar aquel otro lugar de pertenencia. Hoy devolví mi carnet, hoy deje atrás muchas vivencias, hoy deje el CNSI.

Lo deje en pos de un ideal de vida.

Renuncias que sueltan, que liberan.
Renuncias que cierran puertas y abren otras.
Renuncias que nos permiten elegir que queremos hacer en este nuevo día.
Se abren más puertas de las que se cierran. Puertas mucho más grandes.
¿Donde termina esto?
Solo sé como empieza y que con la ayuda de los vientos puedo llegar a buen puerto.

Me espera un viaje y hacia allá vamos!







1 comentario:

  1. Buen viaje mi querido, te espero de brazos abiertos para la vuelta! va a ser una alegria, y no veo la hora de leer tus increíbles aventuras! te quiero mucho!

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